«Las células se cultivan típicamente en medios saturados de azúcares y otras sustancias bioquímicas en niveles que no coinciden con los observados en el cuerpo humano. Nuestro estudio demuestra que las células tumorales se comportan de manera diferente cuando se cultivan en medios con la misma composición bioquímica del plasma humano», apunta Nelson.
Los investigadores valoran utilizar sus resultados para examinar más a fondo la compleja interacción entre la dieta y diversas terapias contra los tumores. «Planeamos utilizar el mismo sistema y definir si los tumores responden de forma diferente a la quimioterapia al cultivarse en medios que imitan las diferentes condiciones dietéticas. Esto permitiría a los médicos recomendar qué debería comer un paciente si se le prescribe una terapia específica», concluye Nelson.
No es la primera vez que se apunta a que las grasas favorecen la metástasis. El año pasado, investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) descubrieron que una dieta rica en grasas activa mecanismos que facilitan la diseminación del cáncer de mama en modelos animales. Los resultados se publicaron en 'Nature Communications'