10. Bayas de saúco
El saúco es una planta silvestre que crece en el bosque y se caracteriza por sus hermosas flores blancas en racimos (también comestibles, como gran parte de la planta) que luego se transforman en jugosas bayas de color negro violáceo que se utilizan en la cocina para elaborar mermeladas, jarabes y licores. Hay que tener mucho cuidado con las bayas de saúco: en primer lugar, se confunden fácilmente con las de otra planta venenosa llamada eubio, y en segundo lugar, nunca deben consumirse crudas. Las bayas de saúco crudas (sobre todo si no están muy maduras) contienen sustancias tóxicas que pueden provocar náuseas, vómitos y diarrea; estas sustancias solo se neutralizan cocinándolas a temperaturas superiores a 80 °C.
11. Cerebro de Mono (Asia y África)
Muchos quizás solo lo recuerden como una de las escenas más icónicas de las películas de Indiana Jones (en concreto, El Templo Maldito), pero en realidad es una costumbre en algunos países de Asia y África. ¿De qué estamos hablando? Los cerebros de mono, que se pueden comer hervidos, horneados e incluso crudos, son un alimento muy peligroso, ya que pueden transmitir encefalopatías mortales, incluida la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob. Siendo justos, cabe destacar que, si bien existen numerosas fuentes históricas de esta práctica que datan de varios siglos atrás, hay menos evidencia de que se siga utilizando para prepararla y servirla en la actualidad, también porque en muchos países se ha vuelto ilegal (por ejemplo, en China). Y, afortunadamente, no existen fotos actualizadas.