Nutricionistas advierten del error más frecuente al comer mandarinas y que hace que pierdas lo mejor de sus vitaminas

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Qué pasa si tomo una mandarina diaria

La mandarina, como la naranja tienen una fama que ha resultad no ser cierta. Se las consideran las frutas cura resfriados. Eso es de una tradición por algunos estudios que se relacionaban con los beneficios de la vitamina C.

No cura, pero sí protege. Lo que es cierto es que es una vitamina que contribuye al funcionamiento del sistema inmune y mejora la absorción del hierro. Por tanto, hace papeles importantes en la protección frente a los virus invernales.

La combinación de flavonoides y vitamina C ayuda a a las defensas y a reparar tejidos y mantener la piel en buen estado.

Tomar mandarinas diariamente puede ser una forma de ayudar a cubrir necesidades y a que el organismo haga bien su mantenimiento. Eso sí, siempre dentro de una dieta variada, que incluya muchos otros nutrientes.

La Organización Mundial de la Salud recuerda también que dos mandarinas, unos 200 gramos, aportan 3,5 gramos de fibra. Una ayuda para los 25 gramos diarios que se recomiendan.

Otro de esos compuestos, la hesperidina, ha mostrado ser útil para mantener la presión arterial bajo control y mejorar la salud cardiovascular.

Y hablando de salud cardiovascular, esas tiras blancas tienen, además, una gran cantidad de fibra soluble, sobre todo pectina. La pectina ha demostrado capacidad de reducir el colesterol malo, el LDL y ayuda a reducir los picos de azúcar habituales al final de una comida.

También las encuentras en el plátano

El doctor Viso recuerda que la costumbre de quitar los albedos también la tenemos con el plátano. Otro error. En este caso, esas tiritas finas tienen mucho triptófano, que es precursor de serotonina, para mantener un buen estado de ánimo.

“En los albedos del plátano también es donde hay más antioxidantes, vitaminas, minerales, magnesio y potasio”, añade este especialista.

De todas formas, seamos coherentes. Son unas partes pequeñas de estas frutas. Su aporte no es en grandes cantidades. Aunque es una pena perderlos, no supone una tragedia. Si te molestan por su textura o ya estás acostumbrado a quitarlos, no pasa nada. Pero haz la prueba, casi no se notan y nutren mucho.

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