Estira la masa muy fina (unos 2 mm) y corta círculos o óvalos. Enróllalos alrededor de los moldes para cannoli, sellando los bordes con un poco de huevo batido. Fríe en aceite caliente (180°C) hasta que estén dorados y crujientes. Escúrrelos sobre papel absorbente y déjalos enfriar.
3. Montaje final: el toque mágico
Una vez que los cannoli y la crema estén fríos, rellena los tubos con la crema pastelera usando una manga pastelera. Espolvorea azúcar glas por encima y decora los extremos con chips de chocolate, pistachos picados o fruta confitada para un acabado profesional.