¡Esta Pregunta de Milei DESTRUYÓ a Keiko Fujimori Para Siempre! ÉPICO

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Otros asentían discretamente. ¿Sabe cuántos inocentes murieron en la cantuta y barrios altos, señora Fujimori? ¿Sabe cuántas familias destruyó su padre en nombre de la estabilidad? Keiko finalmente encontró su voz, pero sonaba temblorosa. Presidente, mi ley. Mi padre enfrentó circunstancias extraordinarias. Circunstancias extraordinarias, la interrumpió mi ley, como la necesidad de reelegirse indefinidamente, como la urgencia de controlar todos los medios de comunicación, como la emergencia de robar las reservas del
país. Cada pregunta era como una bofetada pública. Keiko trataba de recomponerse, pero era evidente que no había anticipado este nivel de confrontación directa. Usted sabe muy bien, intentó Keiko, que los gobiernos de esa época, los gobiernos de esa época no necesitaban videos para chantajear a jueces y parlamentarios la cortó mi ley.
Los gobiernos de esa época no necesitaban esterilizar forzosamente a mujeres indígenas. Los gobiernos de esa época no necesitaban torturar estudiantes universitarios. El golpe tras golpe era implacable. Cada frase de mi ley exponía una nueva dimensión de los crímenes del fujimorismo. Keiko intentaba defenderse, pero cada intento de justificación sonaba más débil que el anterior.
Mi padre, comenzó a decir, pero mi ley no le dio respiro. Su padre, señora Fujimori, no fue un líder fuerte. Fue un criminal que se disfrazó de Salvador. Y usted, dijo mirándola directamente a los ojos. Ha pasado 30 años tratando de blanquear esos crímenes con el pretexto de la eficiencia económica. El auditorio estaba completamente en silencio.
Era como presenciar una ejecución política en vivo. Keiko, la mujer que había sobrevivido a tres campañas presidenciales, que había sido la cara visible del fujimorismo durante décadas, estaba siendo destruida sistemáticamente frente a toda América Latina. Pero mi ley aún tenía más munición. ¿Sabe qué es lo más trágico de todo esto?", preguntó, pero sin esperar respuesta, que el Perú realmente necesitaba reformas en los años 90.
Realmente necesitaba modernización, apertura económica, lucha contra la inflación. Pero su padre convirtió esas reformas necesarias en una excusa para el autoritarismo. Ahora M ley no solo estaba atacando el legado de Alberto Fujimori, estaba explicando por qué ese legado era doblemente tóxico, no solo por los crímenes cometidos, sino porque había deslegitimado reformas que el país realmente necesitaba.

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