Para lograr ese blanco nuclear y limpio que se aprecia en la parte inferior de la imagen , solo necesitas un ingrediente básico que seguro tienes en la cocina: el limón o el bicarbonato de sodio.
- Prepara la olla: Llena una olla grande con agua y llévala a ebullición.
- Añade el ingrediente estrella: Introduce varias rodajas de limón o dos cucharadas grandes de bicarbonato de sodio.
- A cocinar la ropa: Introduce las prendas blancas texturizadas o de algodón y déjalas hervir a fuego lento durante unos 20 o 30 minutos.
- El aclarado final: Escurre la ropa con cuidado (¡quema mucho!) y pásala a un barreño con agua fría y un chorrito de vinagre blanco para suavizar, tal como muestra el último paso de Después, tiéndela directamente al sol.
El resultado
Un blanco impecable, fresco y con un olor a limpio de los que ya no quedan. ¿Te animas a probar el método que nunca falla?