Dejar el paño de cocina húmedo, en forma de bola y sobre la encimera, contribuye al mal olor del tejido. Puedes evitarlo colgándolo de forma extendida.
¿Te ha pasado que sacas un paño de cocina limpio de la gaveta y, tras solo un par de usos, notas cómo de él sale un olor desagradable, rancio o de humedad vieja? Muchos piensan que esto pasa porque no hicieron el lavado de la forma correcta. Mas lo cierto es que el secado entre usos también tiene que ver.
Verás, si el paño permanece húmedo por mucho tiempo, se convierte en el ecosistema perfecto para que las bacterias se multipliquen. Por ello, si mejoras el proceso de secado con un par de acciones simples —y evitas los errores comunes—, tus textiles de cocina no generarán malos olores.
Consejos al colgar los paños
Muchos cometen el error de dejar los paños de cocina húmedos en una bola junto al fregadero. Esto solo contribuye al mal olor, ya que el aire no circula a través del tejido para que se seque, permaneciendo húmedo por un mayor tiempo. Y el tejido húmedo favorece la descomposición de las partículas de alimentos que haya podido atrapar.
Para evitar esto, es necesario que extiendas los trapos después de usarlos para que se sequen. Si tienes una barra en la cocina, es la mejor opción, ya que allí la humedad se evapora de forma rápida y uniforme. Otra alternativa pasa por usar un gancho y guindarlo en una zona ventilada de la cocina. Es importante que no cuelgues los paños en áreas que se vean expuestas a vapor constante, ya que no se secarán.
De igual manera, evita dejar el paño apoyado en superficies mojadas, como lo es el borde del fregadero. Allí siempre va a haber restos de agua, que el textil absorberá manteniéndose húmedo.