Bacterias buenas
Tim Spector, especialista en microbiota intestinal, explica qué son los alimentos fermentados y sus beneficios
Héctor Farrés
La miel, por su parte, además de proporcionarnos energía gracias a su riqueza en glucosa y fructosa, también contiene polifenoles y flavonoides, antioxidantes con propiedades antiinflamatorias y protectoras del sistema cardiovascular.
La miel se usa desde hace cientos de años como conservante para alimentos o hierbas y también puede utilizarse para fermentar. En el caso de los ajos, estos aportan la humedad y la miel contiene levaduras y bacterias naturales que permiten la fermentación. El resultado es un probiótico que, como otros alimentos fermentados (como el kéfir, el chucrut, la kombucha o el kimchi), favorece la microbiota y, en consecuencia, la salud digestiva y las defensas.
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No obstante, conviene aclarar que la fermentación con miel, aunque puede aportar bacterias y levaduras vivas, es una fermentación suave y no se conocen bien que especies predominan ni su cantidad o estabilidad. Y es que, mientras que las propiedades del ajo y de la miel por separado están muy bien estudiadas por la ciencia, aún hacen falta estudios científicos grandes que avalen los beneficios del ajo fermentado en miel.