2 tazas de sales de Epsom (las puedes encontrar en farmacias o herboristerías).
Agua caliente (no hirviendo).
Opcional: unas gotas de aceite esencial de lavanda para favorecer la relajación.
Preparación:
Llena la bañera con agua caliente. Agrega las sales de Epsom y revuelve a mano para que se disuelvan. Sumérgete durante 20-30 minutos. Notarás cómo los músculos se relajan y la mente se calma.