En diferentes culturas, este fenómeno se ha interpretado desde perspectivas simbólicas o espirituales. Sin embargo, desde un punto de vista informativo y científico, es importante separar las creencias personales de los hechos verificables. Hasta la fecha, no hay evidencia sólida que confirme la presencia de un olor específico capaz de anunciar directamente la muerte de una persona en un momento particular. Lo que se observa son procesos graduales vinculados al deterioro físico.
En el campo de los cuidados paliativos, los profesionales están capacitados para identificar estos cambios como indicadores de que el paciente requiere mayor comodidad, higiene adecuada y apoyo integral. Medidas simples como mantener un ambiente bien ventilado, cuidar la piel y respetar las necesidades del paciente contribuyen tanto a su bienestar como al de los que los rodean.