En los últimos años se ha hablado mucho sobre las proteínas ligeras antes de dormir, especialmente aquellas fáciles de digerir y que aportan sensación de saciedad sin sobrecargar el sistema digestivo. La idea no es usar productos milagrosos, sino darle al cuerpo nutrientes que favorezcan la relajación y ayuden a mantener un descanso más estable. Cuando el organismo no está ocupado procesando comidas pesadas o exceso de azúcar durante la noche, es más fácil que el sueño sea profundo y continuo.
Además, ciertos alimentos ricos en magnesio, triptófano y proteínas suaves pueden apoyar el equilibrio nocturno del cuerpo. Por eso muchas personas han comenzado a incorporar bebidas sencillas y naturales en su rutina antes de acostarse.