10. Sabor metálico o mal aliento
El exceso de desechos en la sangre puede causar un sabor metálico o halitosis con olor a amoníaco. Apoyar los riñones puede restaurar un aliento fresco.
11. Pérdida del apetito
Las toxinas acumuladas pueden provocar náuseas y falta de hambre. Volver a disfrutar las comidas puede ser signo de mejora renal.